martes, 1 de junio de 2010

Traductor de oficio, escritor de espíritu



Un simpático perfil publicado en l'informatiu.com.

Es uno de los traductores literarios más reconocidos de nuestro país, pero su deseo es tener el mismo reconocimiento de su labor como escritor. Persiguiendo ese objetivo Eduardo Iriarte presenta ahora Las huellas erradas, su cuarta novela y la tercera consecutiva premiada.
JUAN E. TUR.

En la Navarra de 1876 dos soldados del bando liberal deciden desertar cuando la guerra ya está prácticamente ganada y los carlistas comienzan a huir a los Pirineos. Lo extraño de la situación acontece cuando, la misma noche del regreso de uno de ellos a su pueblo natal, aparecen los cadáveres de la que fuera su novia, al parecer asesinada, y de él mismo, que podría haber puesto fin a su propia vida. Un año después, el otro soldado que huyó con él, incapaz de creer esa versión, va a es pueblo a indagar qué sucedió aquella noche a su compañero. Ése es el punto de partida de Las huellas erradas, la nueva novela de Eduardo Iriarte, y su último intento hasta la fecha de consolidar su carrera como escritor una vez que su labor como traductor -ha traducido autores tan dispares como Patricia Cornwell y Charles Bukowski- le haya granjeado una excelente reputación en el gremio editorial.
La novela, contextualizada en un hecho histórico y remoto, y su portada, con un lienzo barroco y que también hace referencia a ese contexto, sugeriría que nos encontramos ante una novela histórica, pero, según su autor, no lo es. Al menos desde un punto de vista convencional: "Está alejada del costumbrismo, y del estilo descriptivo y moroso que se tiene asociado con las novelas históricas. En cambio hay misterio e introspección psicológica. A mí lo que me interesa son los personajes, ver cómo empiezan a ser conscientes de sus actos y a intuir las consecuencias que van a tener. La novela pasa dentro de los personajes y a través de sus miradas volvemos a la noche de los crímenes desde distintos puntos de vista".
"No creo que me influya el estilo de los autores que traduzco, pero sí suponen un aprendizaje muy importante" reconocer Iriarte
No obstante, pese a no ser histórica, Iriarte se ha preocupado por cuidar los detalles y apunta haber contado con la ayuda de historiadores para asesorarse sobre lo que podían o no decir los personajes y cómo estos se conducirían dependiendo de las circunstancias. Además el hecho de enmarcar la acción en esa época no es casual: "La novela habla de temas que yo considero muy actuales, como son el miedo y la culpa, y que creo que definen el siglo XXI. Yo quería analizarlos, pero como en la actualidad hay mucho ruido y confusión, lo traslade a un contexto donde pudiera aislarlos, como si de un laboratorio se tratara. Y por eso los llevo al pasado y a un pueblo perdido en los Pirineos".
Un escritor con discurso propioLas huellas erradas es la cuarta novela de Iriarte, que aunque también ambientó la anterior en el pasado (Más allá de la palabra transcurre en 1908), no circunscribe sus relatos en épocas remotas, como demuestran sus dos primeras obras, y lo hará en la que trabaja actualmente ("con un trasfondo urbano y contemporáneo"). Del mismo modo, el autor insiste en desmarcar su estilo del de los autores más reputados que ha traducido y que se suelen citar en su perfil, aunque reconoce que esa labor de traducción es enriquecedora: "No creo que me influya el estilo de los autores que traduzco, pero sí suponen un aprendizaje muy importante. De alguna manera, al ir conociendo el estilo de otros autores, al escribir me puede resultar más sencillo utilizar algunos de sus recursos para armar mis propias novelas".
Iriarte confiesa entre risas que en la relación de escritores a los que traduce hay algunos que prefiere omitir y que, como en los últimos tiempos se está dedicando a la traducción de poesía ("algo que requiere un esfuerzo especial y que haces casi por amor al arte"), lo compensa con la traducción de bestsellers ("mucho más sencillos de abordar y mucho más rentables"). "Pero de ahí también se aprende", matiza, "pues traduciendo alguna novela mediocre uno puede ver lo que falla, lo que no te interesa, aquello que en definitiva quieres evitar".
Esta es la tercera, de cuatro novelas, que Iriarte publica como resultado de ganar un concurso literario, algo que el autor no considera casual. "A mí me resulta más fácil convencer a los jurados de los premios que los editores (sonríe)."

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